The Adicts: Legendario suspiro para la inmadurez Gran circo punk... solo faltaron pastelazos en la cara Jueves, 09 de Octubre de 2025 Miércoles 8 de octubre, 2025 Teatro Coliseo, Santiago Galería de imágenes AQUÍ No vamos a caer en clichés ni frases hechas sobre despedidas. Todo lo que se tenía que decir acerca del retiro de The Adicts ya se discutió entre amigos, en medios especializados como este, y en las reacciones que invadieron las redes sociales tras el anuncio. Pero, como suele pasar, nada de lo que se dijo sobre esa última gira pudo captar lo que realmente se vivió anoche. Para empezar, lo que llamó la atención antes de que el show comenzara fue el público que lentamente llenaba el teatro. Skinheads, punks de vieja escuela y jóvenes como arlequines convivían en una rara armonía, como si la mezcla fuera parte del espectáculo. Más que un concierto, aquello era una rebelión contra el cinismo. El punk, más allá de la música, es un espacio donde la autenticidad no tiene filtros ni pretensiones. En medio de la multitud sudorosa, los extraños se unen por unas horas, compartiendo una libertad desbordante. Considerando su impronta callejera, deschavetada y cómica, fue una excelente decisión sumar a Paranoia como banda telonera. No solo cumplieron con creces con quienes se atrevieron a entrar temprano, sino que también entregaron un show sólido que los mantuvo pegados desde el principio. La banda desató su característico desmadre con (a estas alturas) clásicos como 'Marihuana', 'Hey Tú', 'Moño' y 'Noche de Punk Rock', que todos corearon con energía. Además, aprovecharon la oportunidad para adelantar algunos temas de su próximo disco, que verá la luz a fin de año, incluyendo 'Fiesta' o 'No Doctor'. El show comenzó con un pequeño retraso de unos veinte minutos, lo cual, para ser honestos, solo aumentó la tensión en el aire. La sala estaba a oscuras, y la ansiedad de la gente crecía con cada minuto que pasaba. Los gritos comenzaron a elevarse, mientras la pantalla gigante que colgaba del escenario empezó a mostrar imágenes extrañas: fragmentos de películas educativas de los años cincuenta, escenas de "La Naranja Mecánica", dibujos animados de los estudios Fleischer y una selección de cinemáticas de rara procedencia. La mezcla visual nos envolvía en un caos surrealista, manteniéndonos al borde, como si el show ya hubiera comenzado, pero con una explosión pendiente. Finalmente, cuando las luces se apagaron por completo, el primer acorde de 'Let's Go' retumbó en el Coliseo y todo estalló. Monkey, con su cara pintada, su sombrero de copa y capa ondeando, no solo estaba en el escenario; dominaba la sala, como un Señor Corales demente, y el público, que había estado acumulando energía durante esos minutos, explotó en un frenesí total. Era imposible no ser arrastrado por esa ola. El escenario, aunque pequeño comparado con la magnitud de la banda, se sentía gigantesco esa noche. Y sí, la banda sonaba increíble, como si el tiempo no hubiera pasado por ellos. Su música, directa, aguda, explosiva, seguía siendo tan sólida como cuando comenzaron, transformando el lugar en una bola de nieve que no dejaba de crecer. Lo visual estaba a la altura: cada minuto del show era un viaje, una pequeña obra de teatro dentro del caos controlado que ellos mismos habían creado, manteniéndonos enganchados con lo que ofrecían: desde kilos de serpentinas hasta globos en todas las formas y tamaños, que realzaban la música en vez de distenderla. Debajo de todo eso había, por supuesto, una sólida musicalidad: el baterista Fletcher Shears mantenía la sección rítmica con la precisión requerida, mientras que la interacción entre el bajo de Kiki Kabel y el trabajo de guitarra de Pete Dee proporcionaba la base para las travesuras de Monkey en el escenario, que iban desde abrir un paraguas que disparaba serpentinas en 'Horrorshow', pasando por lanzar cerveza desde una jarra gigante de utilería en 'Who Spilt My Beer?' hasta un show de ilusionismo con cartas en 'Joker in the Park'. La lista de canciones fue una sólida extensión de su catálogo, desde los primeros clásicos como 'Straight Jacket' y 'Numbers' hasta los himnos que el tiempo ha forjado, como 'Crazy', 'Chinese Takeaway', 'Bad Boy' o la infaltable 'Viva la Revolution'. El doblete de 'You'll Never Walk Alone' (salmo hooligan por excelencia) y el 'Himno a la Alegría' de Beethoven fue un cierre perfecto, con puños en alto y voces unidas en armonía. Y, por supuesto, por muy amenazantes que se vieran esas hordas enajenadas, nadie se resistió a jugar con los enormes globos que comenzaron a caer desde el techo. Al final, The Adicts se despidieron a su manera, sin discursos grandilocuentes ni solemnidad. Fue un adiós tan irreverente como el espectáculo mismo, carente de dramatismos o protocolos. Solo ellos y su propio estilo de decir adiós, mientras nosotros, los que quedamos ahí, celebrábamos el caos. Un gran llamado a retiro para unos tipos que no solo le dieron al punk una impronta surreal y colorida, sino que también extendieron su adolescencia todo lo que pudieron. Giordano Antonelli Villavicencio Fotos: Hernán Urtubia Tags #The Adicts #Paranoia Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Articulos REC: La música es nuestra Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Articulos FTMining ha lanzado un servicio gratuito de minería en la nube para BTC, DOGE y LTC, con ingresos diarios de hasta 9.900 dólares Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias A Perfect Circle visitará Chile Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Star Wars Sinfónico llega a Valparaíso y Concepción Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Con Pedropiedra, Javiera Electra y más: Ciclo Armónica se tomará el GAM Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Festival de Música al Margen 2026: Convocatoria abierta Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias Concurso: The Lumineers retorna a Chile Miércoles, 29 de Abril de 2026 Rock Noticias 'Call It In': Escucha el regreso de Editors Miércoles, 29 de Abril de 2026