The Cardigans: Romance que perdura Su regreso confirmó que la elegancia pop trasciende el tiempo Miércoles, 11 de Febrero de 2026 Martes 10 de febrero, 2026 Teatro Caupolicán, Santiago Galería de imágenes AQUÍ Después de siete años sin presentarse en Chile, The Cardigans volvió este martes al Teatro Caupolicán para confirmar que su vigencia no depende de métricas ni del rótulo "blandengue" con que durante años se intentó minimizar su propuesta. En los noventa, cuando la industria aún salía de la resaca grunge y la apatía parecía marcar el pulso dominante, la banda sueca apostó por una sofisticación pop que no pedía permiso. La voz de Nina Persson y un power pop deliberadamente liviano —pero preciso y altamente contagioso— les abrió espacio tanto en radios como en circuitos alternativos. El punto de inflexión llegó en 1996 con "First Band on the Moon", su tercer álbum, que los proyectó internacionalmente gracias al éxito masivo de 'Lovefool'. Aunque el grupo no publica material nuevo desde 2005, la expectativa era clara: reencontrarse con canciones que marcaron etapas personales y comprobar su vigencia en directo. La asistencia fue sólida y el ingreso expedito, sin las habituales aglomeraciones. El público se instaló temprano, generando un ambiente propicio también para los teloneros: los rearmados Dënver, número idóneo para abrir la noche. El dúo compuesto por Milton Mahan y Mariana Montenegro optó por un set breve y efectivo, concentrado en temas emblemáticos como 'Diane Keaton', 'Las olas' o 'Revista de Gimnasia', además de presentar 'A Pedacitos', adelanto de su próximo álbum. La recepción fue entusiasta, especialmente en una cancha que no dejó de poblarse mientras avanzaba la tarde. A las 21:00 en punto, las luces se apagaron y el escenario fue ocupado lentamente por los músicos, uno a uno. Persson apareció al final, desatando la primera gran ovación. Sin preámbulos, el concierto comenzó con 'Your New Cuckoo' Desde los primeros compases quedó claro que buena parte del público —con fuerte presencia femenina en las primeras filas— no estaba allí como mero espectador, sino como coro activo. La puesta en escena fue sobria: iluminación LED en tonos morados, amarillos y rojos, sin pantallas invasivas ni artificios innecesarios. La banda se apoyó en la ejecución antes que en el espectáculo visual. Esa contención es parte esencial de su identidad. Aunque el engranaje instrumental operó con exactitud, la atención se concentró naturalmente en Persson. Vestida de negro, con un acabado brillante acorde a la estética del grupo, se desplazó con gestos medidos y una seguridad que evocaba a divas clásicas sin caer en teatralidad excesiva. Su voz conserva la dulzura característica, ahora atravesada por una madurez que aporta mayor densidad emocional. Cada interpretación respetó la estructura original de las canciones, aunque permitió variaciones puntuales que aportaron nuevos matices. Al mismo tiempo, es innegable que son embajadores privilegiados de una época a la que sus fans de siempre desean volver y a la que los más nuevos aún quieren viajar para descubrirla. La primera mitad del concierto privilegió cortes celebrados por los seguidores históricos: 'Daddy's Car', 'Sick & Tired', 'Step on Me' y 'Beautiful One' generaron un canto sostenido que transformó el recinto en una cápsula noventera. En contraste, 'Travelling with Charlie' aportó un momento más contenido, con su atmósfera lounge y arreglos que apelan a la sutileza. "Es increíble verlos de nuevo, gracias. Nosotros seguimos siendo los mismos", comentó Persson en uno de los escasos diálogos de la noche. También comentó que lamentaba estar resfriada, pero eso no se notó. De todas formas, decidieron no tocar 'Hanging Around'. En el plano vocal, su desempeño fue impecable. Transitó con soltura por pasajes íntimos como ‘Communication’ —tema que adquiere nuevas lecturas en una era saturada de hiperconectividad— y 'Live and Learn', mientras que su faceta más intensa emergió en 'You're The Storm', interpretada con riffs más pesados que en estudio. Allí cedió el coro al público, generando uno de los momentos más celebrados de la velada. El trabajo instrumental también sostuvo el concierto con consistencia. Peter Svensson confirmó su reputación como guitarrista de fraseo breve pero certero, con intervenciones precisas que refuerzan la arquitectura melódica sin sobrecargarla. En 'For What It's Worth', Persson sumó armónica. Uno de los instantes más emotivos llegó con 'Gracias a la Vida', versión que ya habían presentado en visitas anteriores. Su vocalista la introdujo explicando que "esta canción les pertenece", iniciándola en sueco y concluyéndola en un español claro y sentido. El teatro respondió con un canto colectivo que trascendió lo anecdótico para convertirse en comunión genuina. En contraste, su lectura de 'Iron Man', el clásico de Black Sabbath, resultó más desconcertante para un público que parecía inclinarse por la nostalgia antes que por la sorpresa. Hacia el tramo final del set principal, 'Lovefool' —precedida por una introducción de tintes jazz—, 'Carnival' e 'I Need Some Fine Wine And You, You Need To Be Nicer' reafirmaron la vigencia de un catálogo que combina sofisticación melódica y estructura pop sin fisuras. Son canciones construidas con oficio, capaces de sobrevivir a modas pasajeras. En tiempos de consumo musical inmediato, nunca está de más recordar cuando los sencillos se trabajaban con precisión y cuidado. Tras abandonar brevemente el escenario, la banda regresó para un bis de tres temas. 'Paralyzed' abrió esta última sección con un tono más sombrío, seguida por 'Erase/Rewind', cuya línea de bajo distorsionada puso a todo el recinto a cantar y bailar. El cierre llegó con 'My Favourite Game', ejecutada con mayor soltura y potencia que en estudio. Como guiño final, el grupo incorporó un fragmento de 'Sweet Leaf', reforzando ese componente de rock duro que, integrado con mesura, ha sido parte de su ADN. Para un grupo que no gira con frecuencia, el desempeño fue consistente y convincente. The Cardigans no necesitó reinventarse ni recurrir a recursos grandilocuentes: sostuvo su propuesta con oficio, claridad estética y una ejecución sólida. Más que un ejercicio de nostalgia, el concierto confirmó que su repertorio sigue funcionando sin necesidad de reformulación. Giordano Antonelli Villavicencio Fotos: Juan Maralla Tags #The Cardigans #Nina Persson #Dënver Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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