Beat: Disciplina en pares perfectos Steve Vai habla sobre el debut del súper grupo en Chile Lunes, 05 de Mayo de 2025 (Publicado originalmente en revista #Rockaxis262) Steve Vai regresa a Chile como parte del proyecto que recrea en vivo lo mejor de la época ochentera de King Crimson, compartiendo escenario con otros dos exmiembros de la institución progresiva y uno de los bateristas más aclamados de los últimos años. La técnica dirá presente por donde se le mire. En algún momento previo a la pandemia, Adrian Belew tuvo la idea de reunirse con sus antiguos colegas de King Crimson para celebrar las cuatro décadas de su material de la década de los ochenta, con los aclamados “Discipline” (1981), “Beat” (1982) y “Three of a Perfect Pair” (1984). Sin embargo, tanto Bill Bruford, como el líder indiscutido de la agrupación Robert Fripp, declinaron la invitación en buenos términos, aunque le dieron al guitarrista y vocalista su bendición para seguir adelante con un nuevo proyecto que volviera a presentar esta etapa en los escenarios. Fripp incluso le sugirió un nombre para este nuevo spin off de la leyenda del progresivo británico, siendo este el origen de lo que hoy conocemos como Beat. El único miembro de aquella etapa que unió fuerzas con Belew fue el bajista Tony Levin, reclutando posteriormente al baterista Danny Carey –conocido por su trabajo en Tool– y a otro experto en las cuerdas como es Steve Vai. «Esos tres discos son como monolitos, se destacan por sí solos, porque la música es progresiva, pero también muy accesible, con la accesibilidad típica de los ochenta, pero sin sonar anticuada, es música es fresca y nueva». Así describe Vai a través de Zoom a aquellos álbumes en los cuales se basa el setlist que han interpretado en sus presentaciones en vivo, y que llegará a Chile este 6 de mayo. «La forma en que están escritos, los dos guitarristas, hacían cosas únicas. Tenían todas esas partes de guitarra entrelazadas y salvajes. Pero, a pesar de lo complejo que era, era muy accesible. Los escuchaba en la radio, así que era un gran fan de esos discos cuando tenía unos 20 o 21 años». Vai aceptó inmediatamente cuando Belew le ofreció unirse a este naciente proyecto, explicando que, tras más de 30 años girando con su propia música, sería bueno un cambio como este, además de significar un desafío importante al tener que recrear con su propia técnica el sonido de alguien tan disciplinado como Robert Fripp. «Sería un buen reto interpretar sus partes y esforzarme al máximo para interpretarlas con respeto”, agrega. A pesar de la motivación, Beat quedó solamente como una idea tras el parón que significó la pandemia, además de las apretadas agendas de los músicos, sobre todo con tantos otros planes que quedaron pendientes desde entonces. Una vez terminado el confinamiento, la idea no volvió a reflotar, con el guitarrista dedicándose a la grabación y posterior promoción de su álbum “Inviolate” (2022), con una gira que tomó alrededor de 19 meses. Tras seguir esperando el momento correcto, Belew solo tenía en mente a Vai para el proyecto, incluso cuando este último ofreció darle su lugar a otro músico debido a su ocupada agenda. «Le dije: “me encantaría hacerlo, pero no sé si querrás esperarme. Quizás deberías buscar a alguien más”. Y él dijo: “no hay nadie más. Tú eres el indicado. Y si no lo haces, no lo haremos”. Después de la gira, me volvió a llamar y le dije que sí. Pero también estaba ocurriendo al mismo tiempo que yo me estaba involucrando más íntimamente con Joe Satriani musicalmente, porque empezábamos a grabar música juntos, así que he estado equilibrando estas dos cosas y ha sido una locura. Es abrumador, pero encantador». Con los ya mencionados músicos arriba del proyecto, solo necesitaban un baterista. ¿Y qué mejor que acompañar todo el virtuosismo del trío con la técnica de alguien como Danny Carey? Consultado por el responsable de las intrincadas percusiones de Tool, Vai explica que «es fan de la banda y lo tiene todo bajo control. Entiende la música y es un músico increíble, simplemente increíble. Tuvimos mucha suerte, Danny decidió hacerlo, y lo hicimos. Acabamos de terminar una gira de 64 conciertos por Norteamérica, fue increíble. Tocamos con mucha intensidad y te va a encantar en Sudamérica. Lo sé». - Siendo un músico con tanta experiencia en la guitarra, ¿cómo ha sido para ti tener que interpretar lo que grabó alguna vez Robert Fripp, considerando que él es uno de los músicos más aclamados e influyentes del rock progresivo? - Es un gran honor. Mi música, mis partes de guitarra y mi forma de tocar se basan en mí, la técnica, mi idiosincrasia, mi cerebro, ya sabes, cualesquiera que sean mis intenciones creativas. Pero cuando voy a tocar la música de otra persona… nunca se me ha dado bien sonar como otro músico, intentar sonar como... si quisiera sonar como Stevie Ray Vaughan podría tocar las notas, pero sonarían como Steve Vai, porque nadie podría sonar como él ni como nadie. Si Stevie Ray Vaughan intentara tocar ‘For the love of God’ o alguna canción de Steve Vai, él podría tocarla, pero sonaría como Stevie Ray. Eso aplica a todos, especialmente a Robert Fripp, porque nadie se acerca ni remotamente a sonar como él tocando su música. Es simplemente su técnica, la perfeccionó y luego creó música con ella. Como alguien ajeno a la guitarra, al llegar y escuchar, tengo que evaluar cómo voy a integrar eso en mi propio estilo, y mucho de esto es simplemente bonito, no se pensó mucho. Es como este es el acorde, este es el arpegio y estas son las notas, pero hay muchas trampas en las partes de guitarra de Robert, y lo que quiero decir con eso es que son muy específicas. Con una canción como ‘Three of a perfect pair’, si intento tocar eso en la guitarra, sé lo que se está tocando y lo reconozco. Ahí estoy, con un enfoque, y pienso, «¿cuáles son las notas?». Bueno, eso es demasiado raro. Pienso en otra forma de hacerlo. Tocaré las mismas notas, pero a mi manera. Pero en algo como ‘Three of a perfect pair’ no se puede. No se me ocurrió otra solución, y probé todo lo que se me ocurrió. Tuve que aprendérmela y la ensayé, configuré un metrónomo hace seis meses y fui mejorando poco a poco hasta que lo conseguí. - ¿Qué otros desafíos tuviste? - Algunas cosas como ‘Elephant talk’, con una gran parte de guitarra, son otras de esas locas de tocar, así que lo simplifiqué para mí. Para la mayoría de la gente, mi forma de tocar sería muy, muy difícil, pero es algo natural para mí. ‘Frame by frame’ tiene una parte de guitarra muy desafiante, implacable. Es increíble, no es una parte complicada, son solo cuatro notas, pero se repiten una y otra vez, con punteo cruzado, son rapidísimas y no paran. Antes de tocar algo en el escenario, quiero tener la confianza absoluta de que podré tocarlo siempre, así que no pude ser constante. Es decir, mis manos de 64 años no aguantan tanto, pero tocan a la perfección para competir con un Robert Fripp de 35 años en su mejor momento, así que ese fue un reto. Pensaba, «bueno, ¿cómo voy a hacer esto?». Me encanta ese tipo de desafíos porque siempre los consigo, de alguna manera iba a ser muy difícil tocar las notas porque no podía hacer un hammer-on, no encontraba la manera de hacerlo con las notas exactas, así que lo probé dos veces y funcionó. Fue lo mejor que pude hacer. - ¿Y has tenido el feedback de Robert Fripp? - Él vio el concierto después del segundo show que dimos. Vio algunos videos y me ha apoyado mucho, ha sido de gran ayuda. Es divertido y brillante, y puedo comunicarme con él. Habíamos estado de gira juntos con G3. Me escribió y me dijo: «Tengo una sugerencia: ¿por qué no al tocar ‘Frame by Frame’ solo con el hammer-on, tocas las notas sin necesariamente una exactitud total?». Cuando el acorde cambió, pensé en hacerlo, pero no quería desviarme tanto de la parte, pero ahí estaba Robert Fripp haciendo la sugerencia, así que, efectivamente, esa noche lo hice. Fue fantástico, me funciona, aunque no es la pieza original. No podrás sonar exactamente igual que la persona a la que copias, hay quienes se acercan mucho y la mayoría de las veces no importa porque la estás interpretando, pero tu voz se escuchará sin importar lo que hagas, nunca podrás controlar eso. Si tu voz imita a la perfección a la de alguien, esa es tu voz. Sí, no hay nada malo en ser un buen imitador. - ¿Crees que la música de King Crimson podría ser una mayor influencia en tu próximo álbum ahora que la estás interpretando cada noche? - Totalmente. De hecho, estoy trabajando en una canción con Joe en la que hay una parte de guitarra rítmica debajo, y usé algunas de esas partes de guitarra entrelazadas de King Crimson donde hay múltiples compases polimétricos funcionando al mismo tiempo. Lo hice en mi tiempo con Frank Zappa, en mi material solista, como en ‘The attitude song’, no es tan difícil, pero con King Crimson, oh, eso es una locura porque estaré tocando en La y Do, la batería estará en La y Do, Adrian tocará y cantará en Si y Tony en Fa. Así se obtiene este hermoso movimiento. Así que sí, me voy a inspirar en ellos. ¿Puedo hacerlo? Lo he hecho, la forma en que King Crimson lo hace es un poco más profunda, así que eso es lo que usé un poco en una de estas canciones en las que estoy trabajando con Joe. Es bastante agradable, ¿cierto? - Esta presentación junto a Beat será la más masiva de todas las que has tenido aquí en Chile, y probablemente sea el mismo caso en varios otros países. ¿Prefieres los shows en escenarios más grandes y con más público o aquellos más íntimos que significan una mayor cercanía con los presentes? - Me gusta todo, cada uno tiene sus ventajas. O sea, donde tocamos en Chile es genial, pero toqué en Rock in Rio unas cinco veces y también toco para unas 500 personas. Como solista, puedo llegar a seis mil en algunos lugares del mundo, y cada cosa tiene sus pros y sus contras. Los lugares pequeños son más íntimos, los recuerdas, puedes comunicarte con la gente de forma más personal, normalmente el sonido es un poco más controlable, pero eso depende de lo que haya en las paredes y el suelo. Las desventajas… bueno, son locales más pequeños, así que te pagan menos. Y, ya sabes, cosas como ducharse allí, buena comida o tener una habitación propia en el backstage, detalles que no importan, suelen sufrir un poco. Cuando tocas en estadios… porque he hecho un montón de giras completas en estadios con David Lee Roth, teníamos 225.000 personas por noche e hicimos dos giras importantes como esa. Y luego Whitesnake fue aún más grande. Eso tiene sus ventajas, me gustan los grandes recintos, hay un espacio amplio y abierto, a los fans les conectas más sicológicamente con tu onda, normalmente tienes un escenario más grande, corres más, aunque yo no corro mucho últimamente, y te pagan mucho más. En cuanto a estar en el escenario y tocar, todo eso puede ser importante, pero es de importancia relativa. En realidad, no es tan importante. El tamaño del recinto, incluso la respuesta del público. Hay lugares en Estados Unidos en donde, si tocas, puedes hacer tu mejor actuación y te dejarán impresionado. Y luego vienes a Chile y tocas tres notas y pasa lo mismo. Lo más importante es conectar con la nota, con el público y con la banda, sea cual sea la banda, el público o la nota. Eso es de suma importancia. - En Chile ya eres una cara más que conocida, ya sea en solitario o en aquellas presentaciones como parte del G3. ¿Hay algún show en nuestro país que recuerdes más? ¿Cómo definirías tu relación con este lado del mundo? - Bueno, debo admitir que de las comunidades latinas, especialmente en Sudamérica, Argentina y Chile tienen el público más apasionado. Ahora, pueden volver a ver mis entrevistas anteriores y digo lo mismo: son los más solidarios, los más apasionados. Realmente expresan su cariño con toda una fiesta, muy exuberante. Esto es maravilloso, simplemente fantástico y lo recuerdo, pero como artista de gira durante 45 años, los conciertos son conciertos y los territorios son territorios. Lo que más recuerdas son partes del concierto, pero es lo que la cultura ofrece. Chile es simplemente increíble, recuerdo cada vez que volaba a Chile, porque lo que se ve desde un avión al contemplar Chile es diferente a cualquier otro lugar del mundo, es magnífico. Los Andes, como está construida la ciudad, las montañas. Cuando dices Chile, sé que el público es genial y recuerdo que siempre estuvieron excepcionales, pero recuerdo esa ciudad, la cultura es lo primero que me impacta. Luciano González Beat se presentará el martes 6 de mayo en el Movistar Arena, con entradas disponibles en Puntoticket. Tags #Beat #Steve Vai #King Crimson Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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