Blonde Redhead: Trayectorias inmarcesibles Al habla con uno de los protagonistas de En Órbita Jueves, 03 de Septiembre de 2026 Treinta años de trayectoria artística suelen invitar a cualquier banda a cargar con el peso de la expectativa, la fórmula establecida o, incluso, la fatiga creativa. Sin embargo, para Kazu Makino, la mítica voz de Blonde Redhead, el tiempo no parece haber mermado la pureza de su conexión con el sonido que ha sabido construir a pulso y en colectivo. Sin demasiadas vacilaciones, Kazu marca el tempo de una conversación que no es mezquina. El inglés no es el idioma nativo de nadie en esta llamada, por lo que los nervios iniciales se disipan rápidamente al reconocer un sentimiento compartido. Desde ahí, la conversación fluye hacia el lanzamiento de su aclamado sencillo 'Blood Spilled'. Con una calidez pausada, Kazu reconstruye el origen de una canción nacida desde la complicidad y que terminó encontrando su sentido en la pérdida, en sus palabras: "La composición de 'Blood Spilled' comenzó de manera austera. Amedeo propuso unos acordes iniciales junto a la melodía del verso. Aunque sonaba simple, casi como una balada". Kazu comparte sus memorias, abrazando el imaginario como extensión de su proceso creativo, recuerda sobre una primera versión que no terminaba de convencerla, aunque algo apareció de inmediato: "Supe al instante que era para mí". Tras trabajar juntos la melodía y el coro, Kazu regresó a Japón y fue en esa distancia donde la canción adquirió otra profundidad: "Sabía que iba a tratar sobre la gente, pero también sobre todos los animales que he perdido. Supe que sería para ellos... para todo aquello que ya no forma parte de este mundo". Así, lo que comenzó desde una estructura sencilla terminó convertido en una forma íntima de hablar sobre la ausencia, el cariño y todo aquello que permanece incluso después de la pérdida. Pero el tono de la conversación también abre la posibilidad de avanzar hacia una reflexión más analítica y sensitiva sobre la experiencia de ser músico. Al mirar atrás y contemplar tres décadas de historia, Kazu reflexiona sobre lo que significa crear en el panorama actual. Su principal aprendizaje parece tan simple como profundo, quizás incluso algo visceral: la música no puede ser un acto forzado, en efecto, para Kazu el panorama es concreto: "No siento mucha separación entre quién soy y lo que hago; lo que hago es principalmente música. Ahora soy muy consciente de eso. Puedo ver que es por esto que estoy aquí, y es para crear cosas. Pero tampoco me pongo demasiada presión encima con que tengo que seguir creando sin parar". Para Kazu, entonces, crear también implica paciencia, ese ejercicio casi primitivo sentarse a trabajar desde el instinto, dejar que cada canción encuentre aquello que quiere decir y darle el tiempo necesario hasta que finalmente se sienta correcta. Frente a la constante irrupción de herramientas tecnológicas que definen buena parte de la producción moderna, la artista se mantiene al margen de tendencias ajenas, en sus palabras "No sé realmente cómo hacen música los demás. Mi forma de crear no ha cambiado demasiado". Lo que verdaderamente importa, asegura, es la cercanía emocional con la obra. "Al final del día, cuanta menos distancia haya entre la música y tú mismo, mejor. El público es muy sensible. Si no es auténtico, no importa lo bien grabado que esté, no te atrapará". Bajo su mirada, la audiencia posee una sensibilidad capaz de reconocer la honestidad por sobre la perfección técnica. Defender los procesos creativos desde ese lugar más prístino aparece entonces como una pequeña forma de resistencia en tiempos donde la creación también corre el riesgo de convertirse en otro ejercicio de reproductibilidad. En tiempos de reduccionismo y viralización, se vuelve casi imposible hablar de Blonde Redhead sin abordar el extraño fenómeno de 'For the Damaged Coda', una canción nacida a comienzos de los 2000 que, décadas después, encontró una segunda vida a través de la cultura popular. Para la banda, este impacto tardío todavía conserva algo de misterio: "Es una canción muy extraña para nosotros porque realmente no esperábamos esto. Durante muchos años no pasó nada con ella, y de repente, debido a ese recorte y el uso viral de la canción en internet, se volvió sumamente popular". Lejos de reclamar ese éxito desde la propiedad, Kazu lo observa desde un particular desapego creativo: "Es una de esas cosas en las que, una vez que lanzas la música, ya no sientes que es solo tuya. Le pertenece a todo el mundo. No tengo una sensación de posesión o propiedad sobre ella". Ante ese desapego, la pregunta casi inevitable deja de ser qué ocurrió con 'For the Damaged Coda' y pasa a ser otra: ¿qué canción le gustaría ver atravesar un fenómeno semejante? Kazu no necesita demasiado tiempo para responder: 'Blood Spilled'. Pero treinta años de carrera tampoco se construyen únicamente desde la bonanza. La inesperada partida del legendario productor e ingeniero de sonido Steve Albini dejó una profunda huella en la comunidad musical alternativa, y Blonde Redhead no fue la excepción. Kazu admite que todavía procesa su muerte desde un lugar cercano a la incredulidad: "Me resulta muy extraño que ya no esté aquí. No parecía que fuera su momento; no se siente real. Estaba de gira cuando me enteré y pensé: ‘No, no es verdad’". A pesar de la reputación a veces áspera y de las "historias locas" que durante años circularon en la industria sobre Albini, Kazu conserva un recuerdo completamente distinto: "Era una persona muy agradable, muy considerada. Con nosotros fue sumamente generoso y dulce". Su trabajo quedó detrás de algunos de los discos más importantes para la propia agrupación, pero también de un vínculo profesional y afectivo que, con el paso del tiempo, terminó trascendiendo las sesiones de grabación. A meses de volver a pisar suelo nacional como headliners de una nueva edición del festival En Órbita, Kazu recuerda su debut en Chile y reconoce que esta vez la preparación exige algo más de ellos. Hay entusiasmo, pero también cierta consciencia frente a un reencuentro que se acerca cada vez más: "Tengo que trabajar mucho más duro de lo que lo he estado haciendo. Espero que estemos listos, pero no puedo esperar para regresar". Una espera que pronto llegará a su fin, cuando Blonde Redhead vuelva a encontrarse con un público chileno que también lleva años esperando su regreso. Karin Ramírez Raunigg Blonde Redhead actuará en el festival En Órbita, el jueves 24 de septiembre en Basel. Entradas disponibles en Puntoticket. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por En Orbita (@en_orbita) Tags #En Órbita #Blonde Redhead #Kazu Makino #Festival En Órbita Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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