Radiohead: A prueba de balas
Celebrando las tres décadas de ''The Bends''
No fue hasta que apareció "OK Computer" (1997), que se le reconoció como un eslabón importante para que la banda despegara como la más valiente e influyente desde Nirvana y, quizás, la banda más artísticamente significativa surgida de Inglaterra después de The Beatles. Pero para entender cómo ascendieron a ese escalón de élite, primero hay que ver de dónde vinieron: En 1985, cinco estudiantes de una escuela privada de Oxfordshire, Thom Yorke (voz), Jonny Greenwood y Ed O'Brien (guitarras), Colin Greenwood (bajo) y Phil Selway (batería) crearon un grupo llamado On A Friday.
Aunque el grupo puso en pausa su actividad al ingresar a la universidad, se reunieron nuevamente en 1991 bajo el nombre de Radiohead y rápidamente firmaron un contrato con EMI. En mayo de 1992 publicaron un EP de cuatro canciones, "Drill", y pronto entraron al estudio para grabar, en solo tres semanas, su primer álbum largo, el inofensivo y convencional "Pablo Honey". Si bien obtuvo algo de atención de la prensa británica cuando salió a principios de 1993, todo cambió cuando reeditaron el sencillo 'Creep' mientras realizaban su primera gira por Estados Unidos. Un anti-himno dinámico, al estilo de los Pixies, que resultó ser perfectamente adecuado para ese autodesprecio que tenía la generación X. Pero rápidamente comenzaron a resentirse por la canción y las expectativas que había creado en las mentes de los fanáticos y los representantes del sello. Cuando empezaron a pensar en su próximo álbum, estuvieron peligrosamente cerca de implosionar. Ya desilusionados con la industria y su inesperado lugar en ella, rechazaron vehementemente cualquier alusión a ser un "Nirvana de segunda", y su tendencia al bajo perfil no podría haber sido más opuesta a la estridente pose de estrella de sus compatriotas Oasis y Blur. Lejos de seguir una fórmula predecible, optaron por una dirección audaz en "The Bends".
Para lograrlo, decidieron trabajar con el productor John Leckie (XTC, The Stone Roses). Con su enfoque meticuloso y su experiencia en la creación de complejos paisajes sonoros, Leckie permitió que jugaran y expandieran sus fronteras musicales. Gracias a ello, este trabajo se distinguió por su exploración sonora más rica, con riffs etéreos, texturas acústicas o una producción detallada. Además, los ingleses comenzaron a usar el estudio como una extensión de sus composiciones. Leckie no solo fue crucial en el proceso técnico de grabación, sino que también influyó en la actitud del grupo hacia la creación de su propia música, mostrándoles cómo utilizar los espacios sonoros de manera más amplia. La colaboración del ingeniero Nigel Godrich (quien más tarde se convertiría en su productor de cabecera), también fue clave para definir su experimentación en los años posteriores, donde no escatimaban en liberar su potencial creativo. Bastaría entonces con mencionar cómo se sumergieron con soltura en los terrenos digitales de "Kid A" (2000) y "Amnesiac" (2001) o el ingreso de lleno al art rock en sus tres discos posteriores. Pero no nos adelantemos.
Uno de los aspectos más resonantes de "The Bends" es su capacidad para explorar las emociones complejas de la juventud en esa época. Alienación, crisis existencial, desesperanza y la constante búsqueda de sentido son temas recurrentes. Su cambio de enfoque es claro desde 'Planet Telex', donde el piano empapado de delay da paso a guitarras gigantes y arremolinadas, con Thom Yorke navegando entre el alivio y la agonía. La búsqueda de Jonny Greenwood por nuevas texturas de guitarra es evidente en temas como 'My Iron Lung', con ese riff extrañamente mágico que actúa como un corista para la angustia sarcástica de Yorke; "Esta es nuestra nueva canción / Igual que la última / Una pérdida total de tiempo". Ese choque tanto de los paisajes sonoros de Greenwood como la angustia generacional de Yorke son el núcleo alrededor del cual se esculpe este material.
El alcance épico de clásicos como 'Fake Plastic Trees' y 'Street Spirit (Fade Out)' sigue sonando completamente inmersivo e impresionante. Esas canciones podrían considerarse modelos iniciales del sonido que explorarían en su celebrado sucesor. Sin embargo, también marcó un punto de ruptura para que los placeres pop de guitarra simples de 'High and Dry' o el rugido alegre de 'Just' y 'Bones', evolucionaran a ambientes más inquietantes, como en 'Bulletproof... I Wish I Was' o 'Sulk'. Radiohead parecía así estar alejando conscientemente a cualquiera que no se preocupara por considerar su motivación central: hacer música que desafiara todo. Este trabajo representó una transición desde la simplicidad de su debut hacia una complejidad más rica, que se convertiría en su marca registrada. Por otro lado, su impacto en la música alternativa y el rock es incuestionable. No solo significó el salto de la banda a una de talla mundial, sino que también abrió nuevas puertas sonoras para el género. El uso de escalas surrealistas, los arreglos de cuerdas y la atmósfera melancólica de las canciones sentaron las bases para lo que vendría en el alternativo y el post-rock.
Al mismo tiempo, su sonido expansivo inspiró a muchos artistas a incorporar más elementos de la música electrónica, el minimalismo y la psicodelia en sus propias producciones, lo que permitió que no solo fuera un reflejo de su tiempo, sino también una fuente de inspiración para el futuro de la música alternativa. A treinta años de su lanzamiento, "The Bends" sigue siendo considerado por muchos como la obra maestra de Radiohead. Ellos mismos lo reconocen como un punto de inflexión en su carrera, marcando el momento en que dejaron atrás las expectativas de un solo éxito para adentrarse en un territorio más arriesgado.
La capacidad del grupo para mezclar la accesibilidad melódica con la complejidad sonora se convirtió en un referente para una generación de músicos que buscaban ir más allá de las convenciones. Muse, Arcade Fire o Coldplay, entre muchas otras, citan a "The Bends" como una gran influencia. Yorke y su falsete proporcionaron un nuevo modelo para que los vocalistas dejaran de asumir ese machismo estandarizado dentro del género. Sin Thom, probablemente nunca habría existido un Chris Martin de Coldplay o un John Gourley de Portugal. The Man.
El disco se terminó convirtiendo en una de las producciones más singulares de los 90, debido a su complejidad y sobriedad, características que lo distancian tanto del grunge como del britpop. Al final, "The Bends" no solo se presentó como un hito en la discografía de Radiohead, sino también como un fiel reflejo de una generación que empezaba a confrontar las inquietudes existenciales y emocionales de finales del siglo XX.
Giordano Antonelli Villavicencio
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