Left to Die: De vuelta al origen Brutal jornada de old school death metal Domingo, 13 de Septiembre de 2026 Sábado 12 de septiembre de 2026 - Teatro Cariola Galería de imágenes AQUÍ. El death metal volvió a encontrarse con una parte importante de su historia en el Teatro Cariola. Left to Die regresó a Santiago apenas un año después de su anterior visita, pero esta vez con un repertorio que, junto con volver a mirar hacia "Scream Bloody Gore" (1987) y "Leprosy" (1988), también abrió espacio para una etapa todavía más temprana de Death. Antes de eso, tres nombres fueron preparando el terreno con distintas miradas sobre el metal extremo. El evento comenzó con Coffin Curse, agrupación santiaguina activa desde 2012 que mantiene una clara raíz en el death metal de vieja escuela, con influencias de nombres como Morbid Angel y Deicide. Aunque era la banda con menos años del cartel, salieron al escenario con una actitud que poco tenía que envidiarle a los nombres que vendrían después. 'Perverted by the Unknown', 'Where Sickness Thrives' y 'Out of the Grave' fueron parte de un set marcado por una propuesta directa y sin adornos, que sirvió para abrir la jornada con la dosis de crudeza necesaria. A eso de las 19:45 salió Homicide, activa desde 1988 y considerada una de las agrupaciones más respetadas dentro del metal extremo nacional. Durante cerca de 40 minutos recorrieron parte de su trayectoria con 'Pull the Strings', 'Thousand Cuts' y 'The First Emperor', esta última perteneciente a su más reciente lanzamiento, "Tyranvs" (2021). Con casi cuatro décadas de recorrido, mantuvieron la intensidad de sus primeros años, recibiendo una buena respuesta de quienes llegaron hasta San Diego para reencontrarse con uno de los nombres históricos del death metal chileno. Ya con el recinto tomando forma llegó el turno de una de las leyendas del metal chileno. Torturer, con 37 años de trayectoria ininterrumpida, volvió a tomarse el escenario con la contundencia que los ha caracterizado durante décadas, repasando parte de su trayectoria con 'Conjuro IV', 'Guerras' y 'Arachnophobia', entre otros clásicos. La respuesta reflejó el respeto que existe por una banda que lleva casi cuatro décadas siendo parte de la escena nacional. Si bien el mosh no fue una constante durante su actuación, el headbanging acompañó buena parte del show, hasta que el público terminó desatándose con 'Kingdom of the Dark', encargada de cerrar su participación y desatar finalmente el caos entre los asistentes. Y es que tener a Torturer compartiendo cartel con nombres ligados directamente a los orígenes del death metal deja también en evidencia el peso que alcanzó la escena chilena desde finales de los ochenta. Más allá de las diferencias generacionales, su propuesta sigue encajando naturalmente en una jornada dedicada a una de las etapas más importantes del género. Con la cancha del Teatro Cariola llena, el cuarteto se preparaba para volver a Santiago apenas un año después de su primera visita. Al frente estaba nuevamente Rick Rozz en guitarra, figura fundamental de los primeros años de Death, acompañado por Terry Butler en bajo, también exintegrante de la banda, y Matt Harvey en guitarra y voz. En la batería, Lee Harrison (Monstrosity) tomó el lugar de Gus Rios, quien debió regresar a Estados Unidos para someterse a una operación en uno de sus ojos. Esta segunda visita llegaba además con "Initium Mortis" (2026), lanzamiento que rescata los primeras demos y que abrió la posibilidad de escuchar en vivo temas que durante décadas quedaron fuera de los repertorios más habituales. Así, junto a los clásicos de "Scream Bloody Gore" y "Leprosy", había espacio para volver todavía más atrás y recuperar el sonido de los primeros tapes. Pasado el horario anunciado, comenzaron a sonar los primeros acordes de 'Legion of Doom', proveniente del demo "Death by Metal" (1984). Las puertas del infierno parecían abrirse en Santiago mientras el recorrido continuaba con 'Open Casket', 'Scream Bloody Gore', 'Leprosy' e 'Infernal Death', combinando distintas etapas. El salto entre ambos períodos funcionó de manera natural, manteniendo esa crudeza directa que caracteriza al sonido de sus primeros años. En los primeros minutos, y también en algunos pasajes posteriores, el audio llegó a sentirse algo saturado, haciendo que por momentos fuera difícil distinguir con claridad qué parte se estaba ejecutando. Fue una dificultad puntual que se hizo notar, aunque no terminó por opacar la intensidad de una presentación que encontró rápidamente su ritmo y mantuvo al público involucrado durante el resto de la noche. Uno de los momentos que mejor resumió el vínculo entre esta música y quienes la siguen ocurrió cada vez que Matt Harvey tomó el micrófono. En vez de detenerse demasiado entre canciones, sus intervenciones estuvieron marcadas por el cariño hacia Chuck Schuldiner y por reconocer que su música sigue teniendo una presencia enorme en Chile. La respuesta de la cancha dejaba poco espacio para dudas: bastaba mencionar su nombre para que aparecieran las voces y los aplausos. Ahí también aparece una diferencia interesante respecto de otras instancias que han permitido volver a escuchar la obra de Death en vivo, como Death To All, que pudimos ver a comienzos de año. Cada proyecto se acerca a la obra de Death desde su propia historia y, en este caso, la decisión de concentrarse en los comienzos permitió darle espacio a composiciones que muchas veces quedan relegadas frente a otros clásicos. Lo importante es que esa historia no se sintió distante. Entre las palabras de Harvey y la presencia de Rozz sobre el escenario, hubo una cercanía difícil de explicar solamente desde la nostalgia. Aunque Chuck ya no nos acompaña en este plano, su presencia se hizo sentir en la respuesta del público y en la forma en que fueron recibidas durante la noche. Casi treinta años después de que vieran la luz, siguen existiendo personas que llenan una cancha para escucharlas y nuevas generaciones que las hacen propias. El tramo final mantuvo la intensidad con 'Left to Die' y 'Zombie Ritual', antes de que 'Pull the Plug' y 'Evil Dead' cerraran la noche. Fueron los últimos golpes de una selección que recorrió los primeros años de Death y que encontró en Santiago una respuesta acorde con el cariño que todavía existe por esa música. Más allá de lo que significa volver a escuchar estos clásicos, Left to Die permitió poner en perspectiva hasta dónde llegó la música que comenzó a construirse en los primeros años de Death. Algunas canciones se convirtieron en piezas fundamentales del metal extremo, mientras otras durante mucho tiempo quedaron más escondidas y ahora vuelven a encontrar un lugar frente a nuevas generaciones. Esa amplitud permite descubrir distintas etapas de una obra que todavía tiene mucho por entregar. Y quizá ahí está lo más importante de la noche. No hizo falta intentar recrear el pasado para sentir su peso, porque bastó con escuchar esa música y ver la reacción de quienes estaban ahí. Más de tres décadas después, aquello que comenzó en los primeros años de Death sigue pasando de una generación a otra, encontrando nuevos oídos y demostrando que hay músicas que no necesitan pertenecer a una época para seguir sintiéndose vigentes. Luciano Van Gatti Fotos: Sergio Mella Tags #Left to Die #Coffin Curse #Homicide #Torturer #2026 Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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