Camila Moreno: ''Tuve que atravesar la oscuridad para volver a ver la luz'' En este nuevo capítulo abraza lo crudo, lo humano y lo imperfecto Jueves, 10 de Julio de 2025 Cerca de cuatro años después de su último trabajo discográfico, Camila Moreno regresó con "La Primera Luz", un álbum íntimo, crudo y profundamente humano. Producido en Ciudad de México junto a Adán Jodorowsky, esta nueva entrega nos invita a recorrer un universo sonoro análogo, alejado de artificios, y donde cada canción parece ser una pieza clave en una bitácora emocional. Un manifiesto en sí mismo que desafía las reglas de la industria actual, y que la artista ha decidido liberar gratuitamente como gesto político, artístico y afectivo. En medio de este potente renacer creativo, nos reunimos con Camila para conversar sobre la génesis del disco, el proceso personal que lo inspiró, su mirada sobre el estado de la música en tiempos de algoritmos y números, y el viaje emocional que propone "La Primera Luz" tanto en lo sonoro como en lo visual. - El título del disco sugiere un comienzo, un renacimiento. ¿Qué representa esa luz en tu camino personal y artístico? - Sí, definitivamente lo veo como un renacimiento. Es esa sensación que aparece cuando, tras pasar por una oscuridad profunda, encuentras una especie de pepita de luz, como esas que aparecen en los cuentos infantiles. Para mí, esa luz es el amor: el de mi pareja, el de mi hijo, incluso la música misma. La música vuelve a salvarme, me inspira, me hace sentir. Pasé por una depresión muy dura, una oscuridad muy negra, y sentir que había una luz afuera esperándome fue clave. En un mundo que se siente decadente, violento, y que vive genocidios en tiempo real donde nos sentimos impotentes, es fácil caer en la desesperanza. Las redes sociales, los algoritmos, los seguidores… todo parece diseñado para desconectarnos de lo esencial. Y ahí está la luz: en la vida cotidiana, en la conexión con lo real. Es necesario atravesar esa oscuridad, meterse en la herida, en el miedo. Porque si no lo haces, te quedas en un gris constante donde no se ve nada. Para ver la luz, hay que animarse a atravesar la sombra. - En este disco trabajaste con Adán Jodorowsky en Ciudad de México. ¿Cómo fue ese encuentro creativo y qué aportó a tu nuevo sonido? - Fue una experiencia muy bonita. Yo llegué con la decisión firme de hacer un disco análogo, sin máquinas, 100% tocado por humanos. Quería que se sintiera real, orgánico, cotidiano. Venía de un proceso donde todo se hacía en computador, completamente dentro de una laptop, y aunque disfruté ese camino en su momento, sentí que me había desconectado de algo esencial. Adán entendió perfectamente esa búsqueda. Él trabaja con mesas de sonido de madera, tiene un estudio con equipos que logran ese sonido más cálido, de los años 60, 70, 80. Además, tiene una sensibilidad muy intuitiva que fue clave para que el disco tuviera ese tono íntimo, sin artificios, con letras y sonidos cercanos. Trabajar con él fue un gusto: es amable, respetuoso, profesional. A diferencia de otras experiencias donde he peleado por defender ideas con intensidad, con Adán todo fluyó. Fue un aprendizaje y una nueva forma de trabajo que agradezco mucho. - En algún momento atravesaste una depresión. ¿Cómo afectó eso a tu proceso creativo? - La verdad, no me quedó otra que componer desde ahí. La depresión no es creativa, a diferencia del dolor o la tristeza, que sí pueden generar algo. La depresión es un vacío donde no tienes ganas de nada. Como dice David Lynch, ahí no hay nada creativo. Entonces, lo que podía hacer era sacar pequeñas partes de mí fuera del lodo y desde ahí componer, hablar de ese vacío. No podía hablar de otra cosa, tenía que sacarlo. Y al salir un poco de esa oscuridad, también empecé a notar cosas simples pero hermosas: el amor de mi hijo, el de mi pareja, la rutina, la buena comida, la ropa linda… detalles que se volvieron potentes durante la pandemia, cuando estábamos encerrados, en un tiempo detenido, enloquecedor. Ese impulso fue el que me permitió salir. Decidí que esto era lo que tenía que hacer, que era mi camino. Componer también tiene algo de catarsis, de auto-reconocimiento. Me permitió poner en palabras lo que me pasaba y compartirlo. - En tu manifiesto dices que quieres "desdibujar la línea entre la música y el contenido". ¿Sientes que hoy la música ha perdido profundidad frente a la lógica de las redes sociales? - No sé si la música como tal, pero sí creo que la industria musical está en una crisis profunda. Es cruel con los artistas, con los oyentes, con todos. Pagamos plataformas que no son justas con quienes hacemos música, y los consumidores también reciben un servicio limitado. Hoy en día todo se mide por números: cuántos oyentes, cuántos seguidores, cuántos plays, y eso define si alguien quiere trabajar contigo. Ya no importa tanto la trayectoria, ni la estética, ni el contenido político o emocional del arte, sino las cifras. Es una época desastrosa para los que queremos hacer arte con sentido. Por eso decidí regalar el disco, porque así no puede medirse en números, y eso me da libertad. Me niego a vivir pendiente de "cómo le fue" en términos de estadísticas. No quiero seguir viviendo así. - El orden de las canciones no es aleatorio. ¿Por qué era tan importante para ti que se escuchara en ese orden específico? - Porque hay un recorrido emocional en el disco. Siempre cuido el orden en mis álbumes, pero en "La Primera Luz" es aún más evidente. Parte con la canción homónima, que es también la más larga y rapsódica del disco, y que comencé a escribir en 2018. Recién la terminé después del 2020. Hay algo cronológico y también algo emotivo. El disco comienza con 'Una Luz' y termina con 'Antorcha', que es fuego. La luz se convierte en fuego, en un fuego individual, la antorcha es para una persona que camina en la oscuridad. Esa evolución se representa también en los videos, que están grabados en plano secuencia y muestran a un personaje viviendo una cotidianidad que se transforma en victoria. El personaje simboliza la disociación, ese momento en que estás físicamente presente pero mentalmente ausente. Me inspiré mucho en esos momentos borrados del cotidiano, incluso los pensamientos intrusivos, que hoy trato de enfrentar con humor. - Este disco tendrá además una dimensión audiovisual: cada canción tendrá su video. ¿Cómo fue trabajar con la directora Carolina Moscoso? - Con Carolina nos conocemos desde niñas, somos amigas de toda la vida. Yo hice la música de su película "Visión Nocturna", y ella me ha grabado mucho en momentos muy íntimos, desde hace años. Hay una confianza total, y eso se nota. Carolina entiende mi sensibilidad y también mi historia, así que fue natural que estuviera detrás de la edición de todos los videos de "La Primera Luz", trabajar juntas fue un placer. El equipo fue 95% femenino, lo que generó un ambiente muy cómodo y cuidado, especialmente considerando lo íntimo del material. Estábamos rodeadas de mujeres talentosas que comprendían perfectamente la emocionalidad del proyecto y supieron plasmarlo con delicadeza y profundidad. - En esos videos se ve una historia que acompaña al disco, con un personaje que vive una transformación. ¿Qué simboliza esa figura? - Ese personaje representa la disociación. Es como cuando uno está en el cotidiano, pero no está presente. Te vas mentalmente, estás pensando en cualquier cosa, y de pronto vuelves y dices "¿Dónde estaba?". Me inspiré mucho en esos momentos: cuando la mente se pierde en pensamientos intrusivos, a veces negativos, que aparecen aunque todo parezca estar bien. Hoy trato de tomar esos pensamientos con humor. Ya no me dejo caer por lo que me dice mi propia mente. Siento que a mis 40 años aprendí a mirar esas sensaciones con otra perspectiva, a convivir con ellas sin dejar que me consuman. En ese sentido, los videos muestran ese tránsito emocional, esa especie de fuga mental que también se conecta con la depresión y cómo una logra salir de ahí. - Este trabajo visual también acompaña una narrativa sonora muy íntima. ¿Cómo esperas que el público reciba esta propuesta tan completa? - Me encantaría que puedan recibirlo como una experiencia integral. Que escuchen el disco en orden, que se dejen llevar por la historia que construimos con los videos, con la estética, con la emoción. Todo fue pensado como un solo cuerpo, desde la música hasta lo visual. Es una invitación a entrar en un mundo, a caminar por un trayecto emocional que va desde la oscuridad hasta la luz, pasando por todas las estaciones posibles. Ojalá conecte con la gente desde un lugar sincero, más allá del algoritmo y la superficialidad. - Hay tres shows importantes de lanzamiento: Valparaíso, Santiago y Concepción. ¿Qué significa para ti presentar estas canciones tan personales en vivo? - Estoy muy emocionada. Este show de lanzamiento será exclusivo para esas tres ciudades y tiene un concepto muy especial. Es una extensión de todo lo que venimos hablando: una narrativa viva. Queremos tocar el disco en el mismo orden en que fue creado, justamente para que la gente viva esa historia tal como fue pensada. Como fan, a mí me encanta cuando los artistas tocan sus discos en orden. Siento que hay algo poderoso en eso, una forma de apropiarse de la experiencia. Además, vamos a sumar canciones antiguas de otros discos, así que será un concierto bien completo, con muchos matices. - En un contexto donde todo se mide por métricas, decidiste liberar el disco gratuitamente. ¿Cómo viviste esa decisión como artista independiente? - Fue un acto de liberación. Hoy en día, muchos artistas son valorados por cuántos números tienen, y eso define incluso si otros quieren trabajar contigo. No importa tanto la música, ni la estética, ni la historia detrás de un proyecto, sino cuántos seguidores tienes. Yo no quiero seguir midiendo mi obra en función de esas cifras. Regalar el disco fue una manera de romper con eso. Nadie podrá cuantificar los números de "La Primera Luz", y eso me da una libertad tremenda. Me niego a vivir pendiente de cuántos "streams" tuvo o cómo le fue. Prefiero que la música llegue a donde tenga que llegar, sin filtros. - En el contexto de la música chilena y latinoamericana, ¿sientes que hay una necesidad compartida de escapar de esa lógica de los números? - Sí, absolutamente. Siento que hay muchos artistas, especialmente independientes, que están buscando nuevas formas de compartir su arte. Hay hambre por una industria más amable, menos superficial, donde lo que importe no sea solo lo cuantificable, sino lo emocional, lo político, lo humano. Mi decisión de liberar el disco tiene que ver también con eso: oponerse a una cultura que mide todo con métricas, y volver a una forma de creación más honesta, más libre. Creo que es nuestra responsabilidad, como creadores, buscar otros caminos. Y aunque es difícil, también es necesario. - Y para cerrar: si esta Primera Luz fuera una carta a tu yo del pasado, ¿qué le dirías ahora, con este disco en las manos? - Le diría: "Va a ser un muy buen camino. Sigue adelante. Confía. El camino será difícil, pero todo va a salir bien". Matias Arteaga S. Tags #Camila Moreno #La Primera Luz #Adan Jodorowsky Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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