Boris: en la tierra del fuzz naciente Un debut lleno de distorsión, ruido y poder Viernes, 28 de Noviembre de 2025 Jueves 27 de noviembre de 2025, Club Chocolate Galería de fotos, en el siguiente enlace. Si bien debe pasar en todos los estilos, siempre es bueno destacar el hambre melómano de los adictos al fuzz, esos exploradores sonoros que van más allá del péndulo Inglaterra/Estados Unidos para descubrir bandas de otras latitudes. Suecia, Alemania, Grecia, Argentina, Perú, México y hasta Ucrania son destinos que ofrecen una variedad exquisita de agrupaciones que empinan la bandera de lo sabbathico en lo más alto, un intercambio cultural a base de riffs monolíticos y headbanginng asegurado. Cuando esta aventura auditiva llega a Japón, encontramos una fauna musical fascinante. Los que gustan del psych rock a ultranza tienen a Acid Mothers Temple, los adeptos al stoner/doom más demente tienen a Church of Misery, los observadores del post rock preciosista tienen a Mono y los que quieren todo eso y más tienen a Boris. La obra maestra del trío es "Pink" (2005) y era menester celebrarlo con un debut en Chile que viene precedido de una gigante expectativa entre los conocedores de los géneros que aborda esta escuadra oriental. Sin teloneros de por medio, espacio que podría haber sido ocupado por Dejalosangrar o Errante, la ceremonia empezó con la guitarrista Wata y el vocalista/bajista/guitarrista Takeshi subiendo primero al escenario con el barullo de una multitud enfervorizada desde el principio. Habíamos esperado mucho para tenerlos acá y algunos aún no lo podíamos creer, argumento más que suficiente para tanta emoción. El último en subir fue Atsuo, quien caminó por el escenario con las manos en alto, recibió también el rugido de la gente y dio por iniciado este periplo con el toque del gong, elemento vital para entender la performance del trío en lo sucesivo. ‘Blackout’ nos sumió en una nube espesa de puro fuzz, golpe tras golpe, íbamos cayendo en un abismo que parecía no tener fin hasta que la titular ‘Pink’ arremetió con tanta violencia que el Club Chocolate se convirtió en una caldera. Los ánimos estuvieron lejos de calmarse con las siguientes ‘Woman on the Screen’ y ‘Nothing Special’, que parecían invocar al espíritu de Motörhead para que el influyente "Pink" (2005) se coronara como el rey de esta primera parte del recital. Como Takeshi tiene un instrumento de doble mástil, bajo y guitarra a la vez, le era fácil intercambiar entre ambos según lo requería la canción. En la nombrada ‘Nothing Special’ fue un guitarrista furioso, pero en ‘Ibitsu’ demostró sus dotes en las cuatro cuerdas tocando a máxima velocidad, dando el peso respectivo con una interpretación vertiginosa y descarada. Si bien hubo varios instantes en los que lució como un certero hachero rítmico, su función como bajista es la que más quijadas desencaja porque el grosor de su tono llenó cada espacio de una manera impresionante. “¡Gracias por venir!”, exclamó Wata, quien recibió el cariño de la audiencia con el cumpleaños feliz incluido y hasta una torta más adelante en el show, señales de amor incondicional que ella recibía con elegante serenidad. Pasó de la urgencia de ‘Electric’ a la densidad de ‘A Bao a Qu’ sin problemas, exhibiendo sus dotes como ama y señora de una distorsión que puede atacar rápido o comprimir de forma lenta y asfixiante. Amparada en su torre de dos amplificadores Orange, su marca registrada, nos dejó perplejos con su manejo de los efectos ambientales, pasando sus dedos de lado a lado a través del mástil evocando lo espectral y lo tenebroso en ‘The Evilone Which Sobs’, una de las instancias más experimentales de la jornada. Al centro de todo estaba Atsuo, capaz de robarse la película en varias pasadas con justa razón. Fue el responsable de unir todo lo desplegado por sus compañeros, de dirigir los caminos por los que íbamos a transitar en esta tierra impregnada de fuzz y de guiar a un público que obedecía sus designios al pie de la letra. Cada toque de gong fue un llamado a dejar volar el espíritu, mientras exhibía un poder casi chamánico que se tornaba brutal en ‘Akuma no Uta’ o ‘Just Abandoned Myself’, rabia casi punk que impulsó a más de un aguerrido a subirse a la tarima y hacer stage diving. Mientras Takeshi cantaba, Atsuo aleonaba a los fieles para que estos siguieran su frenética carrera en búsqueda de adrenalina y peligro. Cerrando el círculo de la primera parte del concierto, el eco cósmico presente al principio de ‘Blackout’ volvió para regalarnos ‘Farewell’, una pieza de shoegaze tan celestial que erizaba la piel, en especial cuando reventó y el escenario se cubrió de rosado, una postal poética que conmovió a los feligreses. Acá se pudo ver el funcionamiento completo del trío, Atsuo en estado puro robándonos el aliento con cada golpe de su batería, Wata jugando entre quintas y solos etéreos, y Takeshi en la piel vocal y rítmica de Slowdive y My Bloody Valentine, construyendo una muralla de sonido tan alta que tuvo la capacidad de maravillar e intimidar al mismo tiempo. ¿Cómo seguir después de este momento de pura hermosura? La respuesta fue contundente: ‘Flood’. La sección de ruido extremo al principio con los estímulos visuales al máximo, la introspección post-rocker de las guitarras limpias, con un Takeshi muy presente en los primeros solos, las líneas principales de Wata aferradas a una distorsión punzante, la calma Floydiana de Atsuo, y el levantamiento de los tres transformándose en un monstruo gigante, pero benevolente gracias a las voces de Atsuo y Takeshi, nos hizo atravesar hacia otra dimensión, con un riff roto y estridente a manos de Wata, que tuvo un minuto de silencio solo para reventar junto a la gente y exigir sus cuellos para terminar en la gloria de un acto más grande que la vida misma, como una película en cámara lenta en más de 20 minutos de satisfacción electrificada. Al principio de esta reseña hacíamos referencia a una dinastía de grupos nipones y esto no es al azar. No hemos tenido la fortuna de ver a los pesados Church of Misery en suelos nacionales, sin embargo, los fanáticos locales sí tuvieron sus encuentros respectivos con la psicodelia espacial de Acid Mothers Temple y el post rock instrumental de Mono, pero lo de Boris fue radicalmente distinto. Cada uno de los actos japoneses nombrados es capaz de impregnar su cultura al estilo que profesan, y Atsuo, Wata y Takeshi también siguen esa línea, solo que la amplían elaborando un idioma musical común nutrido por varios dialectos sónicos que decodifican su carácter entre el stoner/doom, la psicodelia y el post rock, además de las dosis respectivas de drone, noise y shoegaze. Eso explica su sello tan único. ¿Será Boris una de las mejores bandas para ver en vivo? Probablemente sí. Más allá de la lista de estilos nombrados, si te gusta la música, si cada ápice de tu cuerpo vibra con ella y es parte de tus intereses profundos, esta es una experiencia auditiva obligatoria. El concierto fue perfecto por donde se le mire. Club Chocolate volvió a probar que es el lugar indicado para nombres de esta índole, la iluminación propició el trasfondo ideal para lo que estaba aconteciendo, sin pantallas de por medio, sin animaciones, sin un telón con un logo a sus espaldas, sin nada que te distrajera de lo importante: la música. Como si fuera poco, pudimos presenciar los aspectos emblemáticos de un conjunto camaleónico y de catálogo extenso que reunió a melómanos de diferentes edades. Los adictos al fuzz sabbathico tuvieron una jornada rica en riffs monolíticos y los arqueólogos de la vanguardia también encontraron piezas de alto valor experimental, todos quedaron contentos. Lo de Boris no solo fue un debut lleno de distorsión, ruido y poder, fue un sueño cumplido, un renacer espiritual que nos hará recordar por siempre este día rosado en la tierra del fuzz naciente. Pablo Cerda Fotos: Vicente Chacón Tags #Boris #Do You Remember Pink Days? Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Rock Noticias Con su reciente álbum bajo el brazo: Jinjer anuncia su regreso a Chile Jueves, 11 de Diciembre de 2025 Rock Noticias Manu Chao vuelve en formato Ultra Acústico Jueves, 11 de Diciembre de 2025 Rock Noticias Avenged Sevenfold llega con su música a Call of Duty Jueves, 11 de Diciembre de 2025 Rock Noticias Rubio encabezará próxima edición de MFEST Jueves, 11 de Diciembre de 2025 Rock Shows Pierce The Veil: El fuego que nunca se apaga Jueves, 11 de Diciembre de 2025 Rock Galerias Pierce the Veil - I Can't Hear You World Tour 2025 Jueves, 11 de Diciembre de 2025 Rock Noticias Cleaver versiona a Lady Gaga en ''Vito's Session'' Jueves, 11 de Diciembre de 2025 Rock Noticias Concurso cerrado: Destroy Boys debuta en Chile Miércoles, 10 de Diciembre de 2025